Nací en una pequeña ciudad de la provincia de Quebec, Canadá, en febrero de 1969. Mi familia tenía raíces francesas e inglesas, y crecí en un ambiente bilingüe. Desde muy joven, me sentí atraída por el modelaje y la danza. A los diecisiete años participé en concursos de belleza locales, donde descubrí que el escenario era mi lugar. Sin embargo, mi vida dio un giro inesperado cuando un fotógrafo de Montreal me ofreció trabajar en sesiones de arte para revistas de culto. Aquella experiencia me abrió los ojos sobre la posibilidad de expresar mi sexualidad de forma profesional.
En 1989 decidí mudarme a Los Ángeles, el corazón de la industria. Mi primer contacto fue a través de una agencia de talentos especializada en contenido para adultos. Grabé mi primera escena con un estudio pequeño, pero rápidamente llamé la atención por mi energía natural y mi capacidad de adaptarme a cualquier guion. Para 1991 ya era una de las actrices más solicitadas en el género de parejas y escenas lésbicas. Recuerdo que mi primer gran contrato fue con Vivid Entertainment: firmé un acuerdo exclusivo que me permitió viajar por todo Estados Unidos y trabajar con directores legendarios.
A lo largo de los años 90, participé en más de 150 largometrajes. Me especialicé en interpretaciones que requerían una fuerte conexión emocional con mis compañeros de escena. Una de mis actuaciones más recordadas fue en la serie “The World of Tiffany”, donde combinaba narrativa erótica con un toque de humor. También incursioné en la dirección de algunas producciones independientes, aunque nunca dejé de actuar. En 1996 fui nominada al premio AVN a la Mejor Actriz por mi papel en “Private Moments”, una cinta que abordaba la intimidad de una pareja en crisis.
Mi trabajo me llevó a festivales de cine en Europa, especialmente en España e Italia, donde el público me recibió con calidez. En 1998 decidí tomarme un año sabático para reflexionar sobre mi vida personal. Durante ese tiempo escribí una columna de opinión en una revista de entretenimiento para adultos, compartiendo anécdotas sobre el detrás de cámaras y la realidad de la industria. Regresé en 2000 con un proyecto más artístico: una serie de cortometrajes eróticos filmados en blanco y negro, que se proyectaron en galerías de arte de Nueva York.
A principios de los 2000 comencé a reducir mi ritmo de trabajo. Me interesé por la psicología sexual y realicé cursos de asesoría para personas que buscaban explorar su intimidad de forma segura. En 2005 publiqué un libro de memorias titulado “Detrás de la lente”, donde relaté mis experiencias sin filtros. Aunque ya no actúo de manera constante, sigo asistiendo a convenciones y dando charlas sobre derechos laborales en la industria del entretenimiento para adultos. Mi legado no son solo las películas, sino las conexiones humanas que construí en cada proyecto.
Hoy vivo en la costa oeste de Estados Unidos, dedicada principalmente a la fotografía artística y a la mentoría de jóvenes talentos. Mantengo una relación cercana con varios colegas de aquella época, y de vez en cuando acepto pequeños papeles en producciones independientes que respetan mi visión artística. El camino no siempre fue fácil, pero cada etapa me enseñó algo valioso sobre la autenticidad y el respeto por uno mismo. La industria cambió, pero la esencia de lo que hice sigue siendo parte de quien soy.